En términos simples, la razón principal es: eliminar las micro-fisuras y los defectos de los bordes generados durante el corte del vidrio, y evitar que estos defectos se conviertan en puntos de concentración de tensión durante el templado, lo que podría provocar una auto-explosión del vidrio durante el procesamiento o el uso.
Principio básico: concentración de estrés
La fragilidad del vidrio: El vidrio es un material quebradizo y muy sensible a arañazos, muescas y grietas en la superficie. Cuando estos defectos están sujetos a fuerzas externas o tensiones internas, las puntas generarán una enorme concentración de tensiones, como si se hiciera un pequeño corte al rasgar una tela. Las grietas pueden comenzar a expandirse fácilmente desde aquí.
La inevitabilidad del proceso de corte: después de cortar el vidrio, quedarán grietas extremadamente pequeñas, bordes desconchados y muescas en los bordes (aunque es posible que no sean visibles a simple vista). Estos son los daños inevitables causados por las herramientas de corte.
El enorme estrés en el proceso de templado: el vidrio templado se fabrica calentando vidrio común a una temperatura cercana a su punto de reblandecimiento y luego enfriándolo rápida y uniformemente. Durante el proceso de enfriamiento, la superficie del vidrio se enfría y solidifica rápidamente, mientras que el interior se enfría más lentamente. Esto conduce a la formación de una fuerte capa de tensión de compresión en la superficie, mientras que en el interior se forma una capa de tensión de tracción para equilibrarla. Esta estructura de tensión hace que el vidrio templado sea de 3 a 5 veces más resistente que el vidrio normal.
¿Qué pasaría si los bordes no estuvieran rectificados?
Si el revenido se realiza con cantos no tratados que presenten microfisuras se producirán las siguientes situaciones de peligro:
Auto-explosión durante el procesamiento: durante la etapa de calentamiento o enfriamiento del horno de templado, la enorme tensión térmica y estructural dentro del vidrio actuará directamente sobre las microfisuras en los bordes. Las puntas de estas grietas no pueden soportar una tensión tan alta y harán que toda la pieza de vidrio se rompa automáticamente en el horno de templado en un instante, lo que provocará fallas en la producción y desperdicio de recursos.
Auto-explosión durante el uso: aunque afortunadamente pase el proceso de templado, este trozo de vidrio sigue siendo una "bomba de tiempo". Durante el transporte, la instalación o el uso diario, incluso golpes menores, cambios de temperatura o incluso la simple liberación natural de tensión pueden provocar una ruptura que comienza en el borde frágil, lo que provoca una auto-explosión inesperada y representa un peligro para la seguridad.

Los beneficios que aporta el rectificado de bordes
El proceso de rectificado de bordes (incluido el rectificado basto, fino, pulido, etc.) elimina mecánicamente la frágil capa del borde, logrando los siguientes objetivos:
Elimine las microfisuras: elimine minuciosamente todos los defectos de la superficie y las capas de grietas generadas durante el corte para formar un borde liso, uniforme y completo.

Cree una distribución uniforme de la tensión: los bordes lisos garantizan que la tensión de compresión generada durante el proceso de templado se pueda distribuir uniformemente por toda la superficie y los bordes del vidrio, sin concentrarse repentinamente en un punto determinado.
Mejorar la resistencia mecánica: un borde completo e intacto puede soportar mayores impactos de fuerza externa sin astillarse o agrietarse fácilmente.
Estética y seguridad: Los bordes del vidrio después del pulido quedan lisos y no cortan las manos, presentando un aspecto más refinado. También es conveniente para su posterior instalación y funcionamiento, evitando que las personas se rayen.
